Capítulo 48. Sangre fría.
El olor a alcohol clínico y suero salino le golpeó las fosas nasales.
Mariana abrió los ojos.
No hubo desorientación. Su cerebro analítico tardó exactamente tres segundos en procesar los datos del entorno. Estaba acostada en una cama articulada. Habitación estéril, paredes blancas, luces LED. El ala médica de la mansión Voss.
Sentía un pinchazo en el dorso de su mano izquierda. Una vía intravenosa conectada a una bolsa de suero transparente.
A su derecha, Lidia estaba de pie frente a una mesa d