Mateo Acosta
Mateo se dejó caer en la cama, que todavía olía a Marie, con la cabeza gacha y las manos en el rostro. De su garganta emergió un ronco gemido que hablaba del dolor que le ocasionaba su estupidez.
Tenía que dejarla ir, si ella había sido tan infeliz a su lado, tenía que dejarla ir, pero es más fácil decirlo que hacerlo, tal vez no supo demostrar su afecto lo suficiente, cayo de error en error con ella, y es que no sabía cómo actuar,
Dejo de lado la botella, no podría actuar de forma