Mateo Acosta
Su cuerpo le exigía hacerla suya antes de perderla, estar dentro de ella y dejarse llevar por sus deseos y anhelos aunque solo fuese una vez
Decidido a llevarla al límite, abrió un pequeño espacio entre los cuerpos para mover sus manos con libertad, amasó los pechos con gula mientras sus oídos se regocijaban con los gemidos sensuales de la chica entre sus brazos
. Dejó a cargo de sus labios la tarea de acariciar la tersa piel que asomaba por el escote y a sus dientes jugar con las