Mundo de ficçãoIniciar sessãoDebían ser cerca de las diez de la mañana cuando uno de los coches de la compañía dejó a Leo y a Guido en el estacionamiento privado de las oficinas de Marsella. El gerente a cargo los estaba esperando en la sala de conferencias, para responder por todas y cada una de las cosas que habían sucedido, pero no fueron a verlo inmediatamente.
En lugar de eso, Leo y Guido se dirigieron al astillero, a ver con sus propios ojos el destrozo que se







