Mundo ficciónIniciar sesiónSantiago era un hombre de puerto, de los que estaban acostumbrados al sol, al salitre, y a las peleas de bares, pero no era tan estúpido como para no darse cuenta de que no podía solo contra cuatro hombres, o al menos que, si podía, no iba a salir particularmente ileso.
—¿Qué quieren en mi propiedad? —medio preguntó y medio gritó en dirección a los tipos que se acercaban.
Aunque estaban bastante arreglados, ten&







