Mundo ficciónIniciar sesiónGiordano Massari no tenía hambre, solo ganas de beberse toda la bodega de vinos que llevaba aquel barco. No estaba muy seguro de cómo se sentía con todo aquello de la boda a medias, la fiesta interrumpida y la repentina enfermedad de Mía.
Había pasado por tres semanas insoportables mientras ella hacía aquel viaje antes de la boda, temiendo que se arrepintiera, pero la bruja de su madre no había querido decirle a dónd







