Mundo ficciónIniciar sesiónMía cerró los dedos con fuerza sobre el borde del lavabo y cerró los ojos, un poco porque estaba mareada, pero más que eso porque las manos de Leo se estaban deslizando abajo con suavidad, recorriendo sus piernas, bajando aquel pijama hasta sacárselo finalmente por los pies.
Él se quedó allí un segundo, observando el suelo, con la mejilla a la altura de sus muslos, y se obligó a mirar hacia arriba y sonre&iacu







