Caminé por los pasillos de la mansión, sintiendo el tejido sedoso del vestido rojo deslizarse suavemente contra mi piel, percibiendo cómo el tejido rozaba mis piernas con cada paso.
Al llegar al despacho de Michele, me encontré con él hablando con Victoria, la organizadora de la boda. Los observé por un momento antes de anunciar mi presencia, con una sonrisa juguetona en los labios.
"Disculpen la interrupción, queridos. ¿Estorbo?", pregunté, manteniendo una expresión ligera.
Michele se giró hac