Ese día la patriarca bruja invita a Soraya a sus aposentos a cenar.
Es una petición extraña, quizá porque no sabe que ella puede comer. No sabe por qué pensó eso. Puede que tenga que ver con el hecho de que parece tan etérea que a veces olvida que también es humana.
Bueno, algo humana. Después de todo, es una bruja, y se sabe que las brujas tienen vidas anormalmente largas.
Mientras sigue la flecha de la nota encantada en la que había escrito la invitación, recuerda el episodio de meditación. A