—Madre yo …. —Helena balbuceo si saber que decir y desvío la mirada hacia una esquina de la habitación.
Su madre la había cojido con la guardia baja. Era un tema del cuál no estaba preparada para hablarlo con su madre.
Luna Lisa tomó las manos de su hija sobre las de ella y las besó. —Esta bien, cariño relájate, puedes hablar de ello conmigo cuando creas oportuno. Lo amas, ¿no?
—¡Por supuesto que sí, él es mi compañero! —la voz de Helena era temblorosa mientras hablaba.
—¿Es posible que encue