La ira y frustración envolvió al rey Ares y a la velocidad de la luz envolvió su brazo alrededor del cuello de Tatiana y la sujetó contra su cuerpo.
Tatiana gritó de dolor al sentir que el rey Ares se preparaba para arrancarle el cuello.
—Si no me entregas lo que me pertenece, le arrancare el cuello a tu hija.
—¡Te reto! Un vínculo mental y tu preciosa madre será hecha pedazos de verdad esta vez.
El rey Ares se congeló cuando esa declaración se instaló en su cerebro.
—¿¡Qué diablos se supone qu