Soraya ahora mismo estaba en un dilema. No sabe si salir corriendo o quedarse y probar suerte para hacerle entender al alfa Ace que es su compañera. Es muy confuso. Ahora mismo se pondría a llorar, pero parece que sus glándulas lacrimales no funcionan bien. Lo único que puede hacer es darle demasiadas vueltas al asunto.
Ya es de noche. El reloj de arena marca las siete. Espera poder dormir un poco, pero duda que lo consiga.
Su vida es tan patética que la hace reír.
Primero fue adoptada y criada