—¿De verdad tienes tu loba? —pregunta ella con reverencia—. ¿Y qué pasó? ¿Aún estás en esa manada en la que te mandaron?
Soraya asiente.
—Sí.
—Vaya —murmura—. Espera, todavía no puedo creer que estes aquí.
Suspira.
—Es más complicado que eso. —No quiere contarle todo el drama con el alfa Ace, así que cambia de tema—. Pero la verdadera sorpresa aquí eres tú. ¿En serio no sabías que eres una bruja?
—No, en realidad no. Quiero decir, a veces sucedían cosas extrañas a mi alrededor, pero siempre las