Beta Nicolás deja escapar un profundo suspiro antes de estirar su mano hacia el pomo de la puerta para abrirla y entrar en la oficina de alfa Ace. Él quizá está allí después de la muerte de la chica que solía pensar que era su compañera, odiando a Soraya incluso cuando en el fondo de su corazón sabe que ella es inocente del crimen del que la acusa. No sabe qué diablos le pasa ni cuándo va a entrar en razón, pero está feliz de que las cosas hayan resultado de esa manera.
«Mira, no soy un sádico»