—¡No, no lo harás!
—¡No lo entiendes! —Tatiana gruño con evidente ira.
No solo estaba hablando de su relación con el rey Ares. También se refería a los planes de su padre.
Necesitaba que el rey Ares mostrara algo de interés en ella y la convocara para que viniera a complacerlo en la cama para tener la oportunidad de sacarle información que pudiera ayudar a su padre. Pero eso parecía imposible en ese momento porque toda su atención estaba en Helena, su compañera.
—Entiendo.
—¡No, no lo haces! —e