DANESA
El miedo me entume las extremidades y me veo sin escapatoria cuando da un paso hacia mí. La altura me encoge el estómago, la mirada que me dedica apaga mi cerebro y siento que el aire desaparece a mi alrededor con la a proximidad de su cuerpo.
Lo que percibo de ese hombre pone mis pelos en punta, lo peor es que los escoltas están fuera de la academia y sólo espero que Egan pueda sentir el peligro que ahora me rodea.
—Debemos hablar Danesa —dice—mi reina.
Este idiota está muy loco,