CAPÍTULO 68:
POV DE BLACKWELL
El amanecer llegó a la sala como siempre lo hacía, frío y sin permiso, pero esta mañana el frío se sintió más pesado porque el hogar estaba muerto y ningún sirviente se movía por los corredores de piedra para encenderlo, y yo estaba sentado en el banco que no era el asiento del alfa, el mismo banco donde fui juzgado de niño con sangre en las manos y sin un nombre que valiera la pena decir. Mantuve las manos abiertas sobre mis rodillas y los ojos en las puertas porq