*Capítulo 32:
ALESSIA
La luz murió sin hacer ruido.
Un segundo, el foco sobre nosotros proyectaba un tenue brillo amarillo sobre la vitrina de cristal y la fotografía dentro de ella. Al siguiente, nos tragó una oscuridad tan densa que tenía peso, presionando contra mi pecho como manos intentando impedirme respirar.
Entonces llegó el susurro.
_“A-lee-ssi-a.”_
No era la voz de Blackwell. No era ninguna voz que hubiera escuchado antes. Era múltiple, una docena de voces hablando a la vez, superponi