*Capítulo 31:
ALESSIA
El aire en la habitación del nivel inferior seguía cargado con el polvo y el olor a metal viejo, pero ya no era lo único que se sentía pesado ahora. Blackwell estaba en la puerta como un hombre que por fin había soltado un peso que había cargado durante veinte años, y el silencio que siguió no era el tipo de silencio agudo y peligroso de antes. Era el tipo de silencio que llega después de una confesión que has estado esperando toda tu vida.
No alzó la voz. No buscó un arma