Cap.75

La idea era a la vez graciosa y aterradora. Graciosa porque Raissa era la persona más desorganizada y habladora que conocía. Aterradora porque... bueno, porque era Rodrigo.

— Buena suerte —dije, riéndome de verdad ahora—. Vas a necesitar mucha, pero mucha suerte de verdad. Y paciência, y quizás un chaleco a prueba de miradas congelantes.

— Gracias por el apoyo —ella puso los ojos en blanco, pero sonrió—. Pero hablando de cosas que hielan la sangre... ¿cómo estás tú después de la ruptura? Paulo
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