Cap.41

El despertador aún no había sonado.

En realidad, faltaba bastante para que sonara. Pero mis ojos se abrieron en la oscuridad absoluta de la habitación, pegados al techo como si pudieran ver a través de la pintura.

4:38.

El reloj digital del móvil-ladrillo de Paulo emitía un brillo rojo fantasmal.

Intenté cerrar los ojos, forzar el sueño. Pero la ansiedad era un animal vivo, royendo mis entrañas.

Mi respiración se volvía corta y los pensamientos giraban en un carrusel sin fin: el móvil aplastad
Sigue leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la APP
Explora y lee buenas novelas sin costo
Miles de novelas gratis en BueNovela. ¡Descarga y lee en cualquier momento!
Lee libros gratis en la app
Escanea el código para leer en la APP