Cap. 163
La mansión estaba en silencio cuando llegamos.
Laura ya estaba durmiendo y Eliete me había mandado un mensaje diciendo que la pequeña se había quedado frita después del baño, agotada de estar todo el día jugando en el jardín.
Subí para darle un beso, arroparla y sentir ese olorcito a niño limpio que siempre me hacía olvidar, por unos segundos, el caos que era mi vida.
Refunfuñó algo en sueños, se giró y yo me quedé allí más tiempo de la cuenta, solo mirándola.
Si todo salía mal, si la