(Perspectiva de Mariana)
Cierro la puerta de la habitación tras de mí y solo entonces dejo salir todo el aire de los pulmones. Me temblaban las manos y las lágrimas me escocían, insistentes, pero me negaba a llorar ahora.
Idiota. Desgraciado.
No le importa nadie. Ni su propia hija. Su mujer y su otra hija murieron, vale, es una tragedia, pero se le ha olvidado que aún tiene a una niña viva que le necesita. Que necesita atención, cariño y que esté presente.
Egoísta de mierda.
Voy hacia el armari