ÉL ME SALVÓ Y LUEGO ME FOLIÓ 2
Se relajó un poco, su pulgar rozando mi piel como si me estuviera poniendo a prueba. Sus ojos bajaron hacia abajo, estudiándome con una concentración inquietante.
Mi cuerpo me estaba traicionando. El calor se extendió por mi piel, no sólo por miedo sino por algo más profundo, algo que no quería nombrar.
Y luego me golpeó. La ardor, el giro, la repentina sensación de mareo. Mi visión se difumino y la habitación está inclinada.
-¡Joder, maldita sea! - jadeé agarránd