MI CELOSO HERMANASTRO 4
BELLY
El camino a la habitación de Kane fue un borrón: la mano de Jack apretándome el brazo con fuerza, la palma de Kane contra mi espalda, guiándome como una presa entre dos depredadores. Me temblaban las piernas, mi coño aún me dolía e hinchaba, pero la mirada en sus ojos decía que aún no habían terminado.
Kane me empujó sobre la enorme cama, las sábanas oscuras y suaves debajo de mí. Sus músculos y piel brillaban bajo la tenue luz del sudor. Sus ojos desorbitados y su