Durante la semana Ítalo los siguió visitando, ya sea por iniciativa de Santino o solo se aparecía con comida en mano.
La primera vez que vió a Alelí le pareció una niña encantadora, aunque ella no le regaló ninguna sonrisa, es más Kate estaba preocupada por desde aquel día en el aeropuerto Alelí ya no sonreía, pese a que era una niña muy alegre.
Pero Ítalo le trajo alegría a la casa, con su acento italiano y sus historias, a María le agradó mucho, cocinaban juntos, intercambiaban recetas y Kate