Terminó el almuerzo y los niños volvieron a jugar, ahora invitaron a sus padres al partido de fútbol, las mujeres desde la terraza los miraban, Antonio le hacía pases a Benjamín para que metiera goles, pero solo hizo uno, el que celebró mucho, Antonio lo tomó sobre sus hombros y corrían por la cancha. Las mamás hacían videos de todo.
Cansados, sudados y con un día lleno de actividades y conversación, se fueron cada uno a sus casas. Durante el viaje no hablaron nada, Antonio pensaba en qué decirle sin pasar el límite de distancia que ella le había pedido, finalmente no supo que decir y se quedó callado. Kate también pensaba en hablarle, pero no se le ocurría nada.
Llegaron y Antonio subió en brazos a Benjamín que llegó durmiendo, al igual que la otra vez.
-bueno, me voy- le dijo a Kate después de haberlo dejado en la cama acostado
-bueno- dijo ella bajando la cabeza
Antonio bajó las escaleras, ella lo quedó mirando, él no se quería ir, pero no tenía excusas para quedarse. Llegó a la pu