Kate se quedó con un nudo en la garganta, hace tiempo que Antonio no la besaba, y pese a ser un beso corto, improvisado y casi obligado, no dejó de sentirlo, pero quería alejarse lo más posible de Antonio.
-mañana si quieres puedes almorzar con tu papá- le dijo a Benjamín
-¿por qué papá no puede ir a la casa con nosotros?-
-no es eso, es solo que él va a tener otro hijo y además tiene mucho trabajo-
Benjamín se desanimó, almorzó poco, callado y se fue a su habitación.
Kate recibió clientes, cada vez estaban llegando más empresarios para que ella los asesorara, eso significaba también más ingresos y más trabajo, pero cómo ella disponía de sus tiempos, podía trabajar tranquilamente de la comodidad de su sofá frente a la chimenea.
Antonio se fue a dar una vuelta al campo, esta vez llevó a Joaquín.
-mira que belleza- le dijo Antonio
Joaquín miró el paisaje, ubicó los puntos cardinales y en el diseño que había hecho de la casa empezó en el suelo a dibujar.
-por aquí estaría tu habitación,