Ultha se fue al río a pensar, tenía tantos sentimientos inexplicables que estaba confundido, nunca había querido a una mujer, y Adhara lo hacía enojar, poner celoso, después le daban ganas de besarla y a la vez se sentía triste por su indiferencia y sus ganas de liberarse.
Ya no podía vivir así, y tomó una muy dura decisión.
Fue a la ruca de la anciana madre y le dijo -he pensado mucho acerca de Adhara, ha ayudado a la tribu, me ha salvado la vida y creo que ya es tiempo de liberarla- su voz se