Tal como lo presintieron las empleadas, Paula empezó a darles órdenes y más órdenes, de la comida, del aseo, de los cambios que tenía que hacer en su habitación.
Ella mandó a contratar un arquitecto para que le cambiara el aspecto rústico que Antonio le había dado a ese espacio que era para Kate a un estilo totalmente lujoso.
Las empleadas corrían de un lado para otro, la cocinera le hizo un menú especial y Joaquín fue a buscar a Estel con Eulogio y Benjamín que llegaban de la selva.
Antonio había dejado a Paula en la mansión y se fue a un bar, todo parecía una pesadilla, allí estuvo hasta muy tarde pensando en qué iba a hacer. El embarazo de Paula sepultaba toda intención de él con Kate.
Estela llegó a la mansión, lo primero que vió fue las caras asustadas de las empleadas -¿y a ustedes qué les pasa?-
-¡¡suegrita!!- salió Paula de la sala a dar un abrazo a Estela
Eulogio venía detrás con las maletas
Estela la quedó mirando, Paula al ver que no dijo nada, se adelantó -bueno antes que