Antonio ya estaba casi recuperado, al igual que el jaguar, había pasado un mes desde que estaba en esa cueva junto a los jaguares y el bebé Akbul. Se había acostumbrado a aquel niño, y su día entero se lo dedicaba a él, le hablaba, hacía muecas, lo mecía para dormirlo y lo bañaba… y el niño respondía a cada una de sus caricias, quien lo viera diría que era su padre.
El clima aún era frío, pero tenía que volver a la selva, volver a ver a Kate y decirle que estaba bien, pero primero debía buscar