152 EDUARDO SU SALVADOR

Amaneció, una mañana más fría que lo normal, Kate se quedó en cama y pidió desayuno a la habitación, una leche con chocolate caliente y panecillos. Se puso a pensar a dónde se iba a ir, qué iba a hacer, podría volver al Banco, pero ¿dónde se iría a vivir?

Antonio no durmió seguía con el mismo vaso en la mano mirando la ventana, vestido y pensando en Kate y en Paula, sin duda que no iba a dejar de proteger a Kate, -¿se habrá ido con Goleman?... adonde más- pensaba

El teléfono de Kate sonó, era Eduardo -hola Eduardo-

-Kate, me dijiste que te avisara cuando llegara, y ya aterricé, ¿qué te parece si almorzamos?-

-¡¡Eduardo!! Si claro, ¿al medio día te parece bien?-

Kate llegó al restaurante favorito de Eduardo, él ya había pedido porque le sabía los gustos a Kate, cuando la vio le dio un gran abrazo

-querida, no sabes el gusto que me da verte bien, estaba tan preocupado por tu desaparición-

-ya estoy bien Eduardo, ¿tú cómo estás?-

-yo bien, Europa es muy entretenido, hay tanto por hacer y
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