Amaneció, una mañana más fría que lo normal, Kate se quedó en cama y pidió desayuno a la habitación, una leche con chocolate caliente y panecillos. Se puso a pensar a dónde se iba a ir, qué iba a hacer, podría volver al Banco, pero ¿dónde se iría a vivir?
Antonio no durmió seguía con el mismo vaso en la mano mirando la ventana, vestido y pensando en Kate y en Paula, sin duda que no iba a dejar de proteger a Kate, -¿se habrá ido con Goleman?... adonde más- pensaba
El teléfono de Kate sonó, era Eduardo -hola Eduardo-
-Kate, me dijiste que te avisara cuando llegara, y ya aterricé, ¿qué te parece si almorzamos?-
-¡¡Eduardo!! Si claro, ¿al medio día te parece bien?-
Kate llegó al restaurante favorito de Eduardo, él ya había pedido porque le sabía los gustos a Kate, cuando la vio le dio un gran abrazo
-querida, no sabes el gusto que me da verte bien, estaba tan preocupado por tu desaparición-
-ya estoy bien Eduardo, ¿tú cómo estás?-
-yo bien, Europa es muy entretenido, hay tanto por hacer y