Kate se quedó paralizada, no esperaba que Antonio apareciera
-buenas tardes, Antonio, qué alegría verte- dijo Goleman con ironía
-igualmente, veo que están brindando- dijo Antonio
-sí hoy brindo por Kate, ¡qué hermosa mujer! ¿no crees?-
-si, claro, bueno, los dejo almorzar tranquilos- dijo Antonio y se fue
-¿Antonio!- lo llamó Kate, pero el siguió sin detenerse a pasos grandes
Kate se quedó angustiada, Antonio no se merecía que ella le mintiera, pero era para no molestarlo sabiendo su enemistad con Goleman -espero que cuando sepa que renuncié al Banco, entienda- pensó
Antonio se fue a un bar, hervía de furia -los dos… almorzando, él cortejándola y ella mintiéndome- se decía. En el bar pidió una botella de whisky y de nos cuantos vasos se lo acabó para calmarse.
Kate se fue a la mansión en un taxi, al llegar el chofer Julián se impresionó que llegara sola -señora por qué no me aviso si don Antonio se entera de que anda sola, se va a enojar-
-él ya está enojado, ¿no ha llegado?-
-no, no