Kate seguía en la mansión llena de atenciones por parte de los empleados y de Antonio, quien, hacia lo imposible por consentirla, entre la empresa y Kate se le iba el día. Joaquín seguía de vacaciones cuidando a Eslha, con su primer embarazo, llegaban en dos días y Kate les estaba armando un recibimiento en la mansión.
Antonio seguía preocupado de Paula y Ángela lo mantenía al tanto de sus avances, después del trabajo y antes de llegar a la mansión pasaba a verla. El guardia Luis lo sabía y se escondía cuando iba. Ángela le decía que tenía una enfermera y que se iba cuando ella llegaba.
Kate esperaba a Antonio cada tarde, para cenar en el comedor con todos o en su sala privada al lado de la chimenea cuando hacía mucho frío.
Esas semanas para ella fueron agradables, la idea de Antonio de la sala privada había sido muy buena, ahí se refugiaba por las tardes a leer, conversar con sus amigas, Julieta, Isabel y Eslha que estaban en el extranjero.
En la empresa Ángela y Antonio mantenían to