El guardia guardó silencio, pese a que Paula lo trababa mal, se burlaba de él y ponía cara de asco cada vez que lo veía, él desde el primer día que entró a trabajar a la empresa se enamoró de ella, aún cuando ella ni siquiera sabía que existía. Ese día que Ángela le ordenó que sacara a Paula de la oficina de Antonio y los encerró en la bodega, él la besó desenfrenadamente como siempre lo soñó, por su porte y tamaño Paula no pudo arrancar de sus brazos hasta que Ángela volvió a abrir la bodega para que se salieran.
Esos besos él nunca los olvidó, los llevaba grabados en su mente y cada mañana la esperaba cuando ella llegaba solo para verla, aunque ella lo ignoraba y hacía como que nunca él la había besado. Si ese secreto llegara a salir al aire, sería lo peor que le podía pasar a Paula, tan distinguida y elegante con ese guardia gordo y lleno de acné. Fue por ello, que después de esos besos que él le robó, ella lo trataba aún peor para que todos supieran que le daba asco y así nadie pu