La vida de Ángela no había sido fácil, desde adolescente que había perdido a su madre de una larga enfermedad y a su padre no lo conoció, se fue con otra mujer cuando ella tenía seis años, sin hermanos con la casa donde vivía con su madre la tuvo que vender, para poder vivir, terminar de pagar sus estudios y se puso a trabajar. Fue allí que llegó a la empresa Casablanca, en ese tiempo Estela se había quedado viuda recientemente, al oír su historia se conmovió y le dio un pequeño trabajo de asistente personal, la chica fue tan eficiente que dentro de unos meses, hacía más que la antigua secretaria de años de la empresa y es que la memoria de Ángela era implacable, era capaz de retener lugares, reuniones, y la agenda completa en su cabeza.
Cada día se hizo más cercana de Estela, quien con su tristeza y los problemas con Antonio, que estaba en el un colegio de internado en el extranjero, muchas veces se veía complicada y se apoyaba en Ángela y Eulogio.
Fue ella que le insistió en que Anto