**MAGNUS**
“Me rehúso a ser el maldito perro faldero de una Sterling”.
El crujido de la seda al rasgarse bajo mis manos fue el único sonido que compitió con el trueno lejano de la madrugada. No era un acto de sumisión; era una ejecución de mi propio juicio. Amara estaba arqueada contra la pared de hormigón de mi celda, con los ojos vidriosos, fijos en mí con esa devoción enferma e insoportable que me carcomía las entrañas. Sentir la suavidad de sus caderas bajo mis palmas callosas era una tortu