Anna llora en brazos de su hermana, quien al igual que ella sufre en silencio. Ya han pasado varios días que inició la guerra y no ha tenido respuestas de César. Su corazón se estremece ante la idea de que algo pueda separarlos definitivamente.
La pelicastaña desahoga en su diario sus miedos y el presentimiento de que César no vuelva, impregnan de tristeza las páginas de aquel guarda secretos.
—¿Lograste saber algo de la guerra? —le pregunta a su hermana con visible preocupación, pero Anna l