En cuanto la banda sonora hace vibrar al público con la dulce melodía del baile de inicio, una de las manos de Hans se posa en la cintura de la pelinegra mientras la otra toma su mano. Ambos sonríen con timidez. Aunque para Hans es común bailar y estar presente de hermosas señoritas, desde que la vio se ha sentido nervioso, en vista de que antes de salir del palacio Hamilton, su padre le ha dicho algo importante.
—Nunca he querido obligarte a hacer nada y lo sabes, Hans… —decía Juan Carlos, sa