Él la quiere; es obvio para cualquiera que esté mirando. Una aguda punzada de celos palpita dentro de mí. Nunca me había mirado así. Prácticamente me lancé a él cuando estaba borracha, tuvimos ese “momento” en la camioneta... luego hubo ayer, en su cuarto. Pero él nunca me había mirado así. Él no se siente atraído por mí. No sé exactamente qué tan obvia es mi envidia en mi rostro, pero cuando Diego me mira a los ojos, frunce el ceño en su expresión. Le sigue una mirada dura que no puedo descifr