CAPITULO 264 Eres suficiente para mí.
_ Como si fuera suficiente para ti.
_ Eres suficiente para mí.
_ ¿Sólo yo? ¿Así?
Una mirada de complicidad toca su rostro. Él entiende lo que estoy diciendo. Nada de cosas subidas de tono, nada de Margo.
_ Eso nunca ha sido sobre mí. Eres mucho más joven. Todavía eras virgen cuando te conocí. Quería asegurarme de que no te arrepientas.
_ No tengo excusas. Sé lo que quiero.
Descruzo los tobillos y separo las piernas. Sus ojos siguen el movimiento, instalándose entre mis muslos mientras me