CAPITULO 220 Me tengo que ir.
_ ¿No es de mala educación cenar e irse? _Diego coloca su mano en la parte baja de mi espalda y me guía hacia el otro lado.
_ Normalmente, sí. ¿Aquí? Está bien. Los veremos mañana.
_ De acuerdo. Deberías saber.
Lo sigo por las escaleras, el sonido de la risa recorriendo el pasillo.
_ ¿Estás cansado?
_ Exhausto.
Soy la que durmió una siesta de cuatro horas, me recuerdo a mí misma. Sin embargo, no venía de un cambio de horario de seis horas.
_ Está bien. Podemos ir a dormir ahora para que