24. No hay escape
Los rizos rubios de Lizzie son hermosos y los alisa mientras ella se entretiene jugando con su peluche y dentro de nada, Lizzie poco a poco se queda dormida entre sus brazos.
El corazón de Julieta se derrite mientras observa su rostro tierno, y preocupada por sentir que no había sido lo suficientemente fuerte para defenderla, ambas están aquí y es lo que importa: sana y salvas.
—Oh, Julieta, se ven tan lindas…—Clara ya ha dormido a su primer gemelo cuando las nota—, Lizzie no te suelta ni un