23. La esperanza venciendo al miedo
La idea de vivir a su lado mediante el caos hace de las suyas, de repente, tranquilizan toda su mente.
Julieta lleva sus manos hacia las muñecas de Román y pese a sentir la garganta seca, traga saliva antes de pensar en las palabras qué dirá porque es verdad cuando dice que ha quedado sin habla.
Y aún así la acaricia de Román en su rostro es un toque que por años no había sentido, ni mucho menos recordaba.
—Román…—murmura Julieta de manera inconsciente—, no quiero ponerte en peligro, ponerlos