GRACE
Sus labios carnosos y bien definidos se curvaron en una sonrisa de satisfacción, y sus dedos rodearon mis muñecas con fuerza, pero no con demasiada fuerza: “¿Cómo me vas a ayudar?”. Cuando sus palabras salieron de sus labios, sonaron roncas. La profundidad de su voz me hizo cosas que no sabía que eran posibles. Me hizo apretar las mallas mientras una sensación de tensión se me agolpaba en el estómago.
Mi lengua salió de la comisura de la boca y le llamó la atención. Me observó atentament