131. Apostar por ti.
Narrado por Dulce.
Estaba en la cabaña de Ron, como cada noche antes de ir a casa, besándole, mientras él me agarraba de las nalgas y me apretaba contra él.
Llevábamos días así, cometiendo aquel terrible error, dejándonos llevar por el deseo, jurándonos a nosotros mismos que solo era sexo, cuando ambos sabíamos que no era cierto, sentíamos mucho más.
- ¿Qué pasa? – preguntó de pronto, tan pronto como interrumpí el beso - ¿por qué estás tan distraída hoy?
Me senté sobre el sofá, y me crucé de