Mundo ficciónIniciar sesiónSalí corriendo rezando por primera vez en mi vida de que Roberto no se haya ido, pero para mi desgracia si, el coche en el que había venido ya no se encontraba.
Metí mi mano en el bolsillo y antes de marcar el número de Roberto la voz de Ana resonó en el patio.
—A tocado el timbre ¿vamos?
—No, ahora tengo que hacer algo muy importante.
—¿Necesitas mi ayuda?
—¿Me puedes guardar mis cosas? Espero venir antes de







