—Bueno, pues creí que pasarías todo el día en el trabajo en tu día libre —bromea y a ella no le parece divertirle.
De hecho, la hace sentir mal, como si se lo echara en cara.
—¿De que me sirve estar en casa solo? Al menos aquí estoy acompañado de puro trabajo. —le explica.
—¿Ella también es de trabajo? —arquea una ceja un tanto celosa.
—Claro, se llama Judith —Se hace a un lado y la presenta.
Judith se levanta de la silla y se acerca, Arden toma la mano de Judith y la anima a que se aproxi