Se gira en el asiento para poder verse y lleva una mano a su mejilla para acariciarla.
—¿Me lo prometes? —Realmente se sentía angustiado.
—Claro mi vida, entiendo tu preocupación completamente, pero estoy segura de que eso no sucederá, somos unos ninfomanas y además, hoy no pude dejar de pensarte todo el día y saber cómo me follarías en cada esquina de la casa, o sea que si nos podemos extrañar estando cerca, nuestra llama nunca se apagará, ni siquiera por cuidar hijos que no sean nuestros. —