IVANNA
Mis lágrimas no se hacen esperar y ruedan por mis mejillas. Respondiendo a su beso, no puedo dejarlo de hacer, quiero esto, lo quiero a él aunque sé que no está bien, ahora ya nada lo está.
Los dos nos perdemos entre el deseo y esa pasión que ambos despertamos el uno por el otro. Él me necesita y yo a él, solo será única vez.
Las lágrimas no me abandonan en ningún momento, es una mezcla de sensaciones abrumadoras. Estoy rota por dentro, pero por fuera siento fuego, un fuego que muy pront